Cruz Azul y Pumas reviven una vieja rivalidad en final inédita en torneos cortos

La Liga MX se prepara para una definición por el título que destila nostalgia, historia y cuentas pendientes. Tras dejar en el camino a Guadalajara y Pachuca respectivamente, Cruz Azul y Pumas de la UNAM protagonizarán la gran Final del torneo Clausura 2026. Se trata de un choque de alta tensión que paralizará a la capital mexicana y que cuenta con un matiz histórico particular: es la primera vez que ambas escuadras se miden en la serie definitiva desde la instauración de los torneos cortos en 1996.
Para encontrar los únicos antecedentes donde la hegemonía de la nación se disputó directamente entre celestes y universitarios, es necesario desempolvar los libros de historia y remontarse a la época de los torneos largos, dejando un saldo perfectamente equilibrado de un campeonato para cada bando.
Temporada 1978-79: La consolidación de la «Máquina» de Nacho Trelles
La primera vez que ambos clubes midieron fuerzas en una final de liga ocurrió en junio de 1979. Aquel Cruz Azul, dirigido por el legendario Ignacio Trelles, era un equipo sumamente maduro, mientras que la UNAM, comandada por Bora Milutinovic, presumía una plantilla repleta de jóvenes talentos locales y figuras extranjeras de la talla de Evanivaldo Castro «Cabinho».
El partido de ida, celebrado en el Estadio Olímpico Universitario, terminó con un tenso empate sin goles. Sin embargo, para la vuelta en el Estadio Azteca, la jerarquía celeste se impuso. Con anotaciones del paraguayo Carlos Jara Saguier al minuto 69 y de Horacio López Salgado al 88, la escuadra de La Noria venció 2-0 (2-0 global), bordando así la sexta estrella en el escudo cementero e iniciando lo que se convertiría en su último bicampeonato en torneos largos.
Temporada 1980-81: La revancha puma y la despedida de Hugo Sánchez
Apenas dos años después, el fútbol mexicano ofreció la revancha idónea. En la campaña 1980-81, Cruz Azul acariciaba la posibilidad de un tricampeonato histórico, pero enfrente se topó con unos Pumas letales y decididos a cambiar el guion de la historia en Ciudad Universitaria.
En la ida disputada en el coloso de Santa Úrsula, los cementeros sacaron una ligera ventaja de 1-0 gracias a un gol de Adrián Camacho. No obstante, el partido de vuelta en el Estadio Olímpico Universitario se convirtió en una auténtica fiesta auriazul. Los dirigidos por Milutinovic pasaron por encima de su rival con un contundente 4-1 (4-2 global).
Un joven Hugo Sánchez abrió el marcador con un remate de cabeza al minuto 11, seguido por dianas de Ricardo «Tuca» Ferretti, Manuel Manzo y Enrique López Zarza. Aquella tarde no solo significó el segundo título de liga en la historia de la UNAM, sino también la histórica despedida de «Niño de Oro», quien posterior a ese encuentro partió rumbo a España para incorporarse al Atlético de Madrid.
Modernidad y heridas abiertas
Si bien no se han cruzado en una final de torneos cortos, la rivalidad no ha hecho más que crecer con eliminatorias de liguilla memorables y dramáticas. La herida más profunda en la memoria colectiva cruzazulina data de las semifinales del Guard1anes 2020, cuando Pumas logró la épica remontada de un 4-0 adverso en la ida, ganando por el mismo marcador en la vuelta para avanzar por posición en la tabla.
Para este Clausura 2026, los banquillos presentan un duelo fresco y generacional de estrategas mexicanos en busca de su consagración profesional: Joel Huiqui al frente de la Máquina y Efraín Juárez guiando el destino de los felinos.
Cruz Azul llega con la mira puesta en alcanzar su ansiado décimo campeonato, una cifra que persiguen con fervor institucional. Por su parte, la UNAM buscará romper una prolongada sequía de 15 años sin títulos de liga para colocar la octava estrella en sus vitrinas, cobijados por la veteranía bajo los tres postes del histórico Keylor Navas.
La mesa está servida para que la ida se pinte de azul el próximo jueves 21 de mayo, mientras que el monarca absoluto del balompié nacional se coronará el domingo 24 de mayo sobre el icónico césped del Olímpico Universitario. Cuarenta y cinco años después, la obsesión por la gloria vuelve a unirlos.