Viernes Santo: ¿por qué está prohibido comer carne roja?

La Iglesia Católica establece el Viernes Santo como un día de luto y reflexión profunda, conmemorando la pasión y muerte de Jesús.
Según el Código de Derecho Canónico, los fieles deben observar la ley de la abstinencia, la cual prohíbe el consumo de carnes rojas como un gesto de sobriedad y unión espiritual con el sacrificio cristiano.
Esta práctica no solo es una norma religiosa, sino un pilar de la identidad cultural en países de tradición hispana.
El significado teológico de la abstinencia
La restricción se basa en que las carnes rojas (provenientes de mamíferos y aves de corral) se asocian históricamente con la festividad, el banquete y la «carne del mundo».
Al evitar estos alimentos, el creyente realiza un ayuno simbólico que prioriza el espíritu sobre los deseos materiales.
La teología explica que, puesto que Cristo entregó su cuerpo (carne) en la cruz un viernes, los fieles honran ese momento absteniéndose de consumir productos que derramaron sangre.
¿Por qué el pescado sí está permitido?
En la antigüedad, el pescado no era considerado un lujo, sino el alimento de los pobres y los humildes.
Al ser animales de «sangre fría» y vivir en el agua, la tradición eclesiástica los excluyó de la prohibición de carnes calientes.
Con el tiempo, esta distinción técnica se convirtió en una costumbre gastronómica que ha impulsado el consumo de productos del mar y vegetales durante toda la Cuaresma y la Semana Mayor.
Normas actuales y excepciones
Para este 2026, la Santa Sede recuerda que la abstinencia es obligatoria para los mayores de 14 años, mientras que el ayuno (hacer solo una comida fuerte al día) aplica para los fieles de entre 18 y 59 años. Sin embargo, existen excepciones por motivos de salud, pobreza extrema o trabajos físicos intensos, donde la Conferencia Episcopal permite sustituir la abstinencia por otras obras de caridad o piedad.