Sedentarismo, mala dieta y alcohol: las alertas silenciosas detrás del cáncer de colon

El gastroenterólogo del Hospital Roosevelt, Abel Sánchez, advierte que el cáncer de colon no surge de manera repentina, sino que se construye silenciosamente a partir de hábitos cotidianos que actualmente predominan en la sociedad moderna, como el sedentarismo y la mala alimentación.
“Vivimos en un mundo donde pasamos muchas horas en el tráfico, tenemos muchos trabajos sedentarios”, explica el especialista, al describir un estilo de vida que limita la actividad física y favorece múltiples enfermedades, entre ellas el cáncer colorrectal.
Un enemigo construido día a día
Sánchez detalla que los principales factores de riesgo están directamente vinculados con el estilo de vida. “Los principales estilos de vida que nos hacen tener más riesgo de desarrollar cáncer de colon son la obesidad, el sobrepeso y el sedentarismo”, afirma.
En ese sentido, enfatiza que la falta de movimiento es un elemento clave. “Hoy se define como necesario al menos 150 minutos de ejercicio constante a la semana”, puntualiza, señalando que esta recomendación muchas veces no se cumple.
El especialista también advierte sobre hábitos que potencian el riesgo. “El tabaquismo es también otro factor de riesgo importante y el consumo de bebidas alcohólicas”, añade, subrayando que estos factores actúan de forma acumulativa.
La dieta también pasa factura
Más allá del sedentarismo, la alimentación juega un papel determinante. El gastroenterólogo explica que los cambios en la dieta moderna han reducido significativamente el consumo de fibra.
“La disminución en la ingesta de fibra se está figurando como uno de los factores importantes para desarrollar pólipos”, indica.
Estos pólipos, aunque inicialmente benignos, representan una amenaza a largo plazo. “En algún momento van a desarrollar cáncer de colon y recto”, advierte.
Modificar hábitos, una tarea urgente
Sánchez insiste en que gran parte del riesgo puede reducirse con cambios sostenidos en el tiempo. Incrementar la actividad física, mejorar la alimentación y reducir hábitos nocivos son medidas clave.
“Estamos haciendo hincapié en la modificación de estos patrones”, afirma, al recalcar que la prevención comienza en las decisiones diarias.
El mensaje del especialista es claro: el estilo de vida actual está pasando factura, pero también ofrece la oportunidad de revertir el riesgo antes de que sea demasiado tarde.