Scaloni, a un triunfo de romper un récord de 88 años

El entrenador de la selección argentina, Lionel Scaloni, afrontará este domingo la final ante España con la posibilidad de romper un maleficio histórico y convertirse en el segundo técnico de la historia y el primero en casi un siglo en conquistar dos ediciones de la Copa del Mundo.
Desde que el italiano Vittorio Pozzo condujo a su selección a los títulos de 1934 y 1938, ningún entrenador ha conseguido repetir el éxito en la máxima competición del fútbol.
Scaloni intentará igualar esa marca apenas cuatro años después de la consagración de Argentina en Catar 2022, aunque lo hará con una incógnita abierta sobre su futuro: su contrato vence a fin de año y todavía no ha acordado su renovación con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
La final ante España representa también una oportunidad histórica.
La Albiceleste puede convertirse en el tercer equipo capaz de defender con éxito el título mundial, una hazaña que solo consiguieron la Italia de Pozzo y el Brasil de Pelé y Garrincha, campeón en 1958 y 1962.
Los que se quedaron a un paso
Desde el segundo título brasileño, tres campeones vigentes regresaron cuatro años después a la final, pero ninguno pudo volver a levantar la copa.
El primero fue precisamente Argentina, que tras derrotar a Alemania Federal en la final de México 1986, volvió a disputar el partido decisivo en Italia 1990, nuevamente bajo la conducción de Carlos Bilardo y ante el mismo rival.
La Albiceleste cayó por 1-0 y, si bien Bilardo no logró igualar la marca de Pozzo, tanto él como el alemán Franz Beckenbauer se sumaron al reducido grupo de entrenadores que condujeron a una selección a dos finales consecutivas.
Brasil, campeón en 1994, también estuvo cerca de revalidar el título en Francia 1998, aunque ya con otro entrenador: Mário Jorge Lobo Zagallo había reemplazado a Carlos Alberto Parreira.
En aquella oportunidad, la Verdeamarela cayó goleada por 3-0 en la final ante la Francia de un inspirado Zinedine Zidane.
El antecedente más reciente es el de Didier Deschamps. Campeón con Francia en Rusia 2018, el técnico volvió a alcanzar la final en Catar 2022 y quedó a una tanda de penaltis de convertirse en el segundo entrenador bicampeón mundial.
De interino a histórico
Cuando la AFA nombró a Scaloni entrenador interino en agosto de 2018, pocos imaginaban que, ocho años después, el exlateral estaría frente a la oportunidad de consagrarse bicampeón mundial.
Hasta ese momento había trabajado en las categorías juveniles del Mallorca español y había integrado el cuerpo técnico de Jorge Sampaoli, primero en el Sevilla y después en Argentina.
Tras la salida de Sampaoli por la eliminación en los octavos de final del Mundial de Rusia 2018, Scaloni tuvo un breve y exitoso paso por el seleccionado sub-20 que contribuyó a su designación provisional al frente de la absoluta.
Tres meses después, y tras una serie de buenos resultados en partidos amistosos, fue confirmado en el cargo.
A partir de una profunda renovación del plantel, el santafesino construyó un equipo competitivo con Messi como eje y devolvió estabilidad a una selección que llevaba años marcada por los cambios de entrenadores y las frustraciones en los grandes torneos.
Su primera competición fue la Copa América de 2019, en la que apostó por futbolistas como Rodrigo De Paul, Leandro Paredes y Lautaro Martínez, con escaso recorrido hasta entonces en la Albiceleste y convertidos posteriormente en piezas centrales del ciclo.
Argentina terminó tercera en aquel torneo, pero los títulos no tardaron en llegar.
En 2021 se consagró en la Copa América disputada en Brasil y puso fin a una sequía de casi 30 años sin trofeos. Luego derrotó a Italia en la Finalissima de 2022 y, meses más tarde, alcanzó la gloria en Catar.
En 2024 obtuvo su primer bicampeonato al conducir a Argentina hacia una segunda Copa América consecutiva, también en Estados Unidos.
Una base conocida y un futuro abierto
Para el Mundial de 2026, Scaloni volvió a apoyarse en el núcleo de jugadores que lo acompaña desde hace años y dio poco espacio a caras nuevas.
Más allá de los nombres y los sistemas tácticos, el entrenador ha insistido durante todo su ciclo en la importancia de cuidar el grupo y fortalecer los vínculos entre sus integrantes.
Los propios jugadores atribuyen a esa unidad la resiliencia y capacidad de reacción mostrada por Argentina en este Mundial, en el que remontó partidos adversos y anotó varios goles decisivos en los minutos finales.
La final ante España podría confirmar a esta generación como una de las más exitosas de la historia y elevar a Scaloni a un lugar que durante casi un siglo perteneció exclusivamente a Pozzo.
También podría ser el último partido de un ciclo que cambió la historia reciente de la selección argentina, aunque tanto el entrenador como la AFA y los jugadores han mostrado públicamente su voluntad de seguir adelante pase lo que pase.
