Saltar al contenido principal
Headles Top Nota Horizontal
Internacionales

¿Quién decide cuándo y cómo morimos? ¿Una IA?

16 de octubre de 2026
¿Quién decide cuándo y cómo morimos? ¿Una IA?

Mientras el mundo debate los peligros de la (IA) Inteligencia Artificial, la cineasta Doris Dörrie explora cómo los robots humanoides podrían cambiar nuestra forma de abordar el envejecimiento, los cuidados y la muerte digna.

Hamburgo en un futuro cercano: en lugar de repartidores , los paquetes son entregados por robots; en la cafetería, un carrito parlante se pasea entre las mesas; en las calles, robots humanoides pasean perros y personas pasean perros robot. Por lo demás, este mundo parece sorprendentemente normal.

Así comienza la nueva película de Doris Dörrie , «Frau Winkler lässt das Haus» [‘La señora Winkler sale de casa’, trad. de la Red.] . La película se centra en una anciana que, tras una caída, ya no puede valerse por sí misma. Su única hija no puede brindarle cuidados a largo plazo.

La solución parece encontrarse rápidamente: un robot de asistencia con un programa EOL integrado. EOL significa «End of Life Mode», lo que implica que el robot no solo proporciona apoyo diario, sino que, bajo ciertas condiciones, también presta asistencia para una «muerte digna», concretamente, cuando la persona lo solicita y se cumplen los criterios médicos.

En su película, Doris Dörrie aborda con maestría varios temas sociales de gran calado: entre ellos, los desafíos que afrontan las sociedades envejecidas , como Alemania, Japón y China; el tema de la eutanasia; y la relación entre madre e hija, que plantea la cuestión de la culpa intergeneracional. Se trata de temas de relevancia universal, a pesar de que la historia se desarrolla en Alemania.

«Escribo sobre lo que me conmueve y me interesa», afirma Doris Dörrie en entrevista con DW. Dörrie es una de las directoras de cine alemanas contemporáneas más reconocidas. Saltó a la fama en 1985 con la comedia «Hombres, hombres». Luego, alcanzó reconocimiento internacional con películas como «Las flores del cerezo» («Cerezos en flor», en España).

La eutanasia es uno de los problemas éticos y sociales más complejos de nuestro tiempo. Por consiguiente, las regulaciones varían considerablemente en todo el mundo: mientras que algunos países permiten la eutanasia activa bajo ciertas condiciones, otros prohíben y castigan cualquier forma de muerte asistida.

El costo del cuidado y de «tomar tus propias decisiones»

En su película, Doris Dörrie plantea la pregunta: ¿Qué sucede cuando la inteligencia artificial (IA) comienza a calcular el costo del cuidado de una persona mayor y si esta carga sigue siendo «asumible» para la sociedad? La idea básica no es nueva, afirma Dörrie, refiriéndose a la leyenda japonesa de Narayama, que también se menciona en la película.

Según la leyenda, era deber de los hijos mayores llevar a sus padres ancianos a una montaña para que murieran allí, porque no había suficiente comida para todos. «Y ya estamos inmersos en este debate: ¿Podemos siquiera permitirnos que las personas mayores vivan más tiempo?».

En la película de Dörrie, a la persona mayor se le permite tomar sus propias decisiones una vez que alcanza cierto estado de salud, pero no puede revocarlas. ¿Qué significa exactamente «tomar sus propias decisiones» en este contexto? «Es bastante complicado», dice Dörrie, porque la cuestión es hasta qué punto se siente presionada a tomar esa decisión, «porque no solo es más sensata económicamente, sino también porque ya no representa una carga para sus seres queridos, en este caso, la hija».

La película plantea estas cuestiones en parte de forma indirecta y con mucho humor negro, por ejemplo, cuando la asesora de cuidados de la Sra. Winkler promociona la opción de cuidados al final de la vida como una alternativa atractiva y, sobre todo, sencilla, para que uno no tenga que hacer nada más por su cuenta.

¿Todo lo que se mueve y habla es un ser vivo?

La intención de Doris Dörrie no es demonizar la IA. Todo lo contrario. En la película, el robot de asistencia, al que la señora Winkler llama «Pavlovich», ayuda a la anciana a recuperar las ganas de vivir y a salir de casa, de ahí el título de la película.

«Cuando uno recorre Alemania en carro, ve pequeñas casas unifamiliares por todas partes, y en cada segunda casa, si nos fijamos en las estadísticas, vive una persona mayor sola». Si la IA puede ayudar en este caso, ¿por qué no?, dice la cineasta. Quiere examinar precisamente esta ambivalencia. «Clasificar las cosas en blanco y negro no sería interesante de todos modos, y tampoco creo que sea lo correcto».

Ella y su equipo de filmación también se sorprendieron durante el rodaje, al descubrir la rapidez con la que una persona puede entablar una relación con un robot. Dörrie lo explica con el cerebro humano: «Consideramos que todo lo que se mueve y habla es un ser vivo. Es inevitable». Y eso es precisamente lo que debemos tener en cuenta al comunicarnos con la IA, argumenta Dörrie. «¿Hasta qué punto somos conscientes de que estamos hablando con una máquina y no con un ser vivo? Son aspectos que aún debemos aprender».

La diferencia entre los seres humanos y las máquinas

Al observar el desarrollo de la IA, resulta evidente que los límites entre humanos y máquinas se difuminan cada vez más. Y precisamente por eso es importante hablar de ello, afirma la cineasta alemana. En su opinión, el problema surge «cuando ya no mantenemos la distancia y cuando ya no podemos formar nuestros propios pensamientos».

Como seres humanos, debemos preguntarnos, argumenta Dörrie, quiénes somos y qué nos define realmente. «Creo que existe una diferencia fundamental entre los robots y nosotros: el juego». Un robot puede iniciar un juego, «pero el juego en sí mismo es algo profundamente humano porque, ante todo, carece de significado o propósito».

Además de estas cuestiones filosóficas sobre qué constituye la humanidad, en su entrevista con DW, la cineasta también plantea la necesidad concreta de regular la IA: «En un momento dado, también hablamos de armas nucleares a nivel internacional. No solo hemos abordado todo tipo de temas en el pasado, sino que también hemos logrado encontrar soluciones». Así que, en esto, ahora,»creo que debemos darnos prisa».