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Nacionales

Partidos piden al TSE control total del sistema digital

13 de marzo de 2026
TREP
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El experto electoral Emerson García señaló en una entrevista para La Red 106.1 que existe un rechazo contundente de los partidos políticos a que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) delegue la administración de su infraestructura tecnológica a entidades externas. Esta postura surge tras denuncias de falta de control institucional durante los comicios de 2023, lo que ha convertido al sistema digital del TSE en el eje de una batalla por la soberanía de los datos.

El fin de la tercerización: defensa del control interno

Para las organizaciones políticas, la experiencia del último proceso electoral dejó lecciones críticas sobre la vulnerabilidad del modelo de gestión. La exigencia actual no es rechazar la tecnología, sino asegurar que el personal del tribunal sea el único con acceso a las llaves maestras de la transmisión.

“Preferimos que se fortalezca el trabajo interno y que únicamente se contrate el software y el hardware de forma externa, pero todo el control se haga de manera interna”, señaló García, reflejando el sentir de los fiscales de los partidos. Esta distinción busca que el Tribunal Supremo Electoral deje de ser un espectador y asuma el rol de administrador absoluto.

Denuncias sobre injerencia externa en datos de 2023

El malestar se fundamenta en la opacidad detectada en el proceso anterior. Según las declaraciones del especialista, la cadena de custodia digital fue vulnerada por actores que operaban fuera del radar de las autoridades nacionales y de los propios partidos políticos.

“Ese control no lo tuvimos en la elección de 2023; habían personas fuera del Tribunal Supremo Electoral, incluso fuera del país, controlando alguna transmisión de datos”, denunció García. Esta revelación pone en duda la seguridad nacional y refuerza la urgencia de que la infraestructura «amanezca» bajo resguardo estatal el día de la votación.

Exigencias clave para los nuevos magistrados

  • Soberanía informática: Prohibición estricta de que operadores extranjeros manejen datos sensibles.

  • Fortalecimiento técnico: Capacitación de cuadros propios para reducir la dependencia de consultoras privadas.

  • Fiscalización directa: Acceso total de los partidos a la arquitectura del sistema desde su implementación inicial.

Lo que necesitas saber:

¿Por qué este cambio de modelo es una cuestión de soberanía?

Porque la democracia no puede depender de un servidor externo. Si el control del sistema informático está en manos de personas fuera del país, la voluntad del elector queda expuesta a manipulaciones que el Estado no puede auditar en tiempo real, rompiendo el principio de transparencia.

¿Qué riesgos corren los nuevos magistrados si mantienen el modelo actual?

Enfrentarían una crisis de legitimidad inmediata. La advertencia es clara: “No podemos entregar el control a alguien fuera del tribunal o, peor aún, fuera del país”. Ignorar esta demanda podría derivar en un boicot político o en la impugnación preventiva del próximo proceso electoral.

¿A quién beneficia realmente que el sistema sea 100% interno?

A los ciudadanos, ya que garantiza que los resultados finales sean auditables por las instituciones nacionales. Al eliminar intermediarios externos, se cierra la puerta a la injerencia extranjera y se asegura que el conteo digital sea un reflejo fiel del acta física firmada en las mesas.

A partir de esta postura, el sistema digital del TSE dejará de ser una caja negra operada por terceros para convertirse en la prueba de fuego de la autonomía institucional. Lo que viene ahora es una redefinición del modelo de contratación que priorice la seguridad nacional sobre la comodidad técnica.