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Futbol Internacional

Ni Valverde ni Tchouaméni: Güler toma el mando y rescata al Real Madrid

10 de octubre de 2026
Valverde-Tchouameni, el centro del desgobierno
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Ni orden, ni pausa, ni imaginación. El centro del campo del Real Madrid volvió a naufragar con Fede Valverde y Aurélien Tchouaméni al mando, una pareja que sumó ante el Villarreal su tercer partido consecutivo en un once sin encontrar el rumbo y que solo cambió cuando Güler se puso a los mandos. Lejos quedan los tiempos de Modric y Kroos, los últimos directores con criterio y que, sin ellos, el fútbol del conjunto blanco hace tiempo que ha perdido la brújula y vive de destellos aislados desde la sala una sala de máquinas ingobernable.

La primera parte ante el Villarreal fue otra demostración de las carencias de un equipo incapaz de imponer un criterio con el balón. Valverde aportó despliegue y Tchouaméni presencia física, pero ninguno consiguió dar sentido a la circulación. Solo desde la derecha aparecieron algunas respuestas: Arda Güler, con ideas pero alejado de las zonas de su mayor influencia, y Trent Alexander-Arnold, capaz de desatascar partidos con pases milimétricos.

El resto, fue la nada. Los dos pivotes del Real Madrid no generan fútbol y ya son tres pruebas consecutivas en las que el Real Madrid ha adolecido de dos buenos capitanes para llevar el timón de un barco que en ocasiones marcha a la deriva. La lesión de Tchoaméni a principios de curso aplazó la creación de la dupla mientras Valverde alternó con Bernardo Silva, Camavinga y Trent (sólo ante el Inter) las tareas de generar juego.

Esas combinaciones, más o menos, funcionaron. El Real Madrid sólo pinchó ante el Betis, con aquel 1-0 y el tanto anulado a Carlos Espí en el último suspiro por un fuera de juego protestado. Aquel día, eso sí, el equipo de Mourinho no jugó mal, desperdició innumerables ocasiones y encajó un tanto casi en el único disparo del que dispuso el Betis. Pero la posterior recuperación de Tchouámeni abrió a José Mourinho la opción de incluir al francés en el centro del campo.

Su primera titularidad junto a Valverde generó las primeras inquietudes en Elche. El Real Madrid ganó 2-3, pero con otro tanto de Espí en el último instante y creando más dudas que certezas. Después llegó el desgobierno total en el Metropolitano frente al Atlético y la segunda derrota de la temporada (2-1); y a la tercera, frente al Villarreal, tampoco fue la vencida.

Mourinho, después de una primera parte desastrosa, movió el banquillo y sólo apareció Cucurella por Carreras. Tchouaméni y Valverde se mantuvieron en el centro del campo y hasta la salida de Vinícius, que provocó una serie de movimientos, la situación no cambió: Valverde pasó al lateral derecho, Güler al centro del campo junto a Tchouaméni y Diomande al lugar del turco en la derecha.

El técnico portugués aplicó sobre el verde una reflexión que esta temporada hizo en voz alta: «Me encanta Güler. Creo que le va a pasar algo parecido a Modric o a Bernardo Silva. Empiezas en una posición y acabas en otra. Empiezas de 10 y acabarás de 8, de 6. Piensa que Arda irá en esa dirección con la evolución y el conocimiento del juego».

Mourinho tenía algo de razón. Se la dio Güler en los 35 minutos que jugó de ‘6’. El Real Madrid fue otro. Su cambio de posición y la activación de Vinícius provocó el giro. Entonces, Diomande marcó, lo celebró tarde por la revisión de un posible fuera de juego y el conjunto blanco respiró.

Y es que solo la desaparición del centro del desgobierno que componen Valverde y Tchouaméni generó el fútbol que necesitaba un equipo que con Güler a los mandos desequilibró un choque que se complicó con la expulsión de Vinícius a falta de un cuarto de hora para el final. El Real Madrid sufrió, aguantó el 1-0 final y se marchó con una victoria en el bolsillo forjada en el cambio a tiempo de Mourinho: cambió una pieza en el centro del campo y todo volvió a encajar hasta que se quedó con un hombre menos.