Motovías, sanciones y licencias: el plan de Emetra para ordenar 1 millón de motos

Héctor Flores, gerente de Emetra, explicó que la Municipalidad de Guatemala diseñó una estrategia de movilidad y tránsito basada en cinco ejes, uno de ellos dedicado a ordenar los flujos vehiculares por tipo de vehículo. “No todo tipo de vehículo causa el mismo impacto en el tráfico”, dijo, al justificar la implementación de motovías para motos y carriles definidos para transporte pesado y buses. El objetivo es reducir choques entre moto y vehículos de mayor tamaño.
Sobre las motovías, Flores confirmó que ya operan en Calzada La Paz y Atanasio Tzul, y que se trabaja en su extensión hacia Avenida Petapa, Roosevelt y zona 18, donde se planean dos corredores más. “Vamos para la Avenida Petapa, después vamos para la Roosevelt, nos vamos a ir a la zona 18 a hacer dos motovías”, detalló. Aseguró que en La Paz ya se perciben resultados positivos.
En la calzada La Paz, indicó, disminuyó el índice de invasión de banquetas gracias a la motovía, aunque el problema no ha desaparecido por completo. “De hecho bajó el índice de invasión de banquetas; todavía lo tenemos, lo que nos lleva a otro tipo de acción”, apuntó. Como complemento, se desarrolla un plan piloto en la calle Martí para obligar al transporte pesado a usar solo el carril derecho.
Flores respondió también a críticas sobre el diseño de la motovía en Atanasio Tzul, donde usuarios señalan que el carril en medio “no funciona” y entorpece otros vehículos. El funcionario explicó que el diseño es mixto: una parte en medio y otra desplazada hacia la derecha. “Si dejamos la motovía totalmente a la derecha, obligamos al motorista a atravesar hasta tres filas de carros para salir; ese entrecruce es lo que está provocando los accidentes”, argumentó.
El gerente remarcó que la motovía no es un carril rígidamente exclusivo, sino un carril dedicado con líneas discontinuas que permiten a autos cruzarlo con señalización adecuada. “El tema de dar la vía es de educación vial; en este país no estamos acostumbrados a dar la vía”, criticó. A su juicio, el problema no es la infraestructura, sino la falta de cortesía y respeto a la señalización.
Flores reconoció que la pandemia exacerbó el crecimiento del parque de motocicletas y reveló una situación crítica: miles de personas conducen sin licencia. “Cerca de 1,200,000 personas circulan sin licencia”, aseguró, al plantear la duda de si realmente están aptas para manejar moto o carro. “Significa que no tenemos la certeza de que alguien certificó su capacidad para conducir”, subrayó.
Para enfrentar esa realidad, Emetra combina motovías, fiscalización y control electrónico. “Hoy estamos implementando medios electrónicos para detectar infracciones como conducir sin casco o ir tres personas en una motocicleta”, adelantó. Sumado a la sanción, pidió un giro profundo en educación vial: “En este país no tengamos una educación vial que venga desde la escuela; se circula sin la más mínima conciencia ni principios de cortesía”.