Headles Top Nota Horizontal
Nacionales

MAI y MAIMI: así opera la ‘primera línea’ del MP para 13 mil mujeres al año

6 de marzo de 2026
MAIMI.

Lucrecia Vásquez, Secretaria de la Mujer del Ministerio Público, describe un giro clave en la forma en que se atiende la violencia contra las mujeres: la creación de modelos de atención integral. “Tenemos equipos multidisciplinarios durante todo el proceso, en la primera línea”, afirma. Estos equipos incluyen personal fiscal, psicológico, médico y trabajo social, con el mandato de centrar la intervención en la víctima y no en la burocracia.

La red incluye “19 modelos MAI a nivel nacional y el modelo MAIMI que contamos en Guatemala”. En este último, detalla, atienden “un promedio de 12.000 a 13.000 atenciones al año”, por diversas razones, “incluyendo la alerta Isabel Claudina”. El dato refleja la magnitud de la demanda y la centralidad de este modelo para mujeres que llegan por violencia física, sexual, psicológica o desaparición.

Vásquez subraya que el MAIMI reúne “17 instituciones” que trabajan de forma coordinada frente a estos “graves flagelos”. La apuesta es que la mujer llegue a un solo espacio y, desde ahí, se activen todos los servicios: denuncia penal, acompañamiento psicológico, atención médica, protección, trabajo social y seguimiento de medidas de seguridad. Esta articulación busca cerrar brechas entre entidades que antes operaban de manera fragmentada.

Otra pieza del andamiaje institucional son las nuevas agencias municipales. “Se abrieron 41 agencias el año antepasado, a finales, para seguir cumpliendo la cobertura a nivel nacional”, explica. Estas permiten que más mujeres “que están viviendo de violencia o violaciones o agresiones sexuales puedan llegar al Ministerio Público” sin recorrer grandes distancias. Para la secretaria, este despliegue territorial es un avance concreto en acceso a la justicia.

Vásquez también enfatiza el trabajo interno para cambiar la cultura institucional. Habla de “capacitaciones para liberarnos de los prejuicios y estereotipos que tiene el Ministerio Público en su manera curricular”. Reconoce que, sin ese giro, los modelos pueden replicar prácticas revictimizantes o minimizar el relato de las mujeres, lo que desincentiva la denuncia y alimenta la impunidad.

La coordinación con otras entidades es permanente. La secretaria menciona al Instituto de la Víctima, INACIF y la Policía Nacional Civil como aliados clave. “Trabajamos fuerte con ellos”, dice, para que exista “prueba científica” sólida, capturas de agresores y acompañamiento integral. Incluso destaca que “ayer hubo unas capturas de hombres agresores, uno de ellos era un violador”, como ejemplo del trabajo conjunto.

Aun así, Vásquez admite que “¿les hace falta más? Es cierto, pero sí la estamos ampliando”. El desafío es sostener y fortalecer esta red en un contexto de alta demanda y recursos limitados. Para el Ministerio Público, los modelos MAI y MAIMI no son solo oficinas nuevas, sino la “primera línea” de un intento por darle a cada mujer un lugar donde pueda llegar, ser escuchada y encontrar una respuesta articulada del Estado.