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Lavatorio de pies: El gesto que define al Jueves Santo

2 de abril de 2026
Lavatorio de pies: El gesto que define al Jueves Santo
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Este 2 de abril de 2026, la liturgia católica celebra uno de sus momentos más emotivos: el Lavatorio de pies. Realizado durante la Misa de la Cena del Señor, este rito no es una simple escenificación histórica, sino el mandato de servicio (el Mandatum) que fundamenta la fe cristiana.

En Guatemala, desde la Catedral Metropolitana hasta las parroquias más remotas, el gesto de ver a un obispo o sacerdote arrodillado ante doce fieles sigue conmoviendo a miles de asistentes.

El origen bíblico y el mandato del servicio

La ceremonia se basa en el Evangelio de San Juan, donde se narra que Jesús, antes de la Última Cena, se despojó de su manto y lavó los pies de sus discípulos.

Con este acto, la Iglesia Católica recuerda que el liderazgo no se ejerce desde el poder, sino desde la entrega al prójimo. Al concluir el rito, el celebrante suele pronunciar la frase: «Si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavárselos unos a otros».

El rito en las catedrales de Guatemala

En la Ciudad de Guatemala y Antigua Guatemala, el Lavatorio de pies adquiere una solemnidad especial. Tradicionalmente, se eligen a doce personas representativas de la comunidad —ancianos, jóvenes, personas con discapacidad o líderes sociales— para participar en el altar.

Detalles técnicos de la ceremonia litúrgica

  • Contexto: Se realiza inmediatamente después de la homilía de la misa vespertina del Jueves Santo.

  • Simbolismo: El agua representa la purificación, mientras que el acto de secar los pies con una toalla simboliza el consuelo y la fraternidad.

  • Evolución: Desde 2016, el Papa Francisco autorizó que tanto hombres como mujeres puedan ser elegidos para el lavatorio, reflejando una Iglesia más inclusiva.

La transición hacia el Monumento Eucarístico

Una vez finalizado el lavatorio y la comunión, el altar principal se despoja de sus ornamentos.

El copón con las hostias consagradas se traslada en procesión solemne hacia el «Monumento», un altar lateral profusamente decorado. Este traslado simboliza el camino de Jesús hacia el Huerto de los Olivos, marcando el inicio de su agonía y la vigilia nocturna que los fieles mantendrán hasta la madrugada.