La Roja y un Mundial de resistencia: así llegó la segunda estrella

La selección española vivió este domingo un día para la historia. El broche de oro para un baile inolvidable que comenzó en la absoluta en diciembre de 2022, en categorías inferiores en 2013 y que cierra el círculo en Nueva Jersey con un viaje que arrancó en Las Rozas el 30 de mayo, continuó en Chattanooga, Atlanta, Guadalajara, Los Ángeles y Dallas con un solo objetivo, cumplido: bordar en el pecho la segunda estrella de campeones del mundo.
La generación comandada desde el banquillo por Luis de la Fuente puso el broche final a una historia de éxitos. Desde la sub-19 en 2015, cuando arrancaron las victorias europeas e internacionales, la sub-21, la olímpica… hasta la absoluta con la Liga de Naciones 2023, Eurocopa 2024 y Mundial 2026.
Un sueño de pasar a la historia del fútbol español como campeones del mundo que arrancó un 30 de mayo en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas y que se trasladó a Chattanooga (Tennessee) el 5 de junio. Primer día en Estados Unidos y 42 por delante para lograr la meta final, la última pieza del puzle que siempre estuvo en la mente de la expedición.
Desde el primer día, la palabra “favorita” no achantó a España. Todos lo asumieron como parte del proceso al ser los vigentes campeones de Europa y cuando se les cuestionaba a los futbolistas en ruedas de prensa y entrevistas reforzaban esa idea.
Un baile que empezó el 15 de junio con un tropiezo. Un empate a cero ante Cabo Verde que no alteró la buena dinámica del grupo. Al día siguiente, en la Baylor School de Chattanooga, Lamine Yamal apareció serio, apagado. No fue por el partido. Sí por haberse quedado hasta tarde jugando a la videoconsola.
Llegó la goleada ante Arabia Saudí (4-0) para calmar las aguas y la victoria frente a Uruguay (0-1) que certificó el primer puesto del Grupo H, el mismo del que partió España para ser campeona del mundo en 2010.
La nueva eliminatoria de dieciseisavos dio pie a un partido ante Austria (3-0) que sirvió para ver la mejor versión de Rodri, el capitán, de la que nunca se bajó.
Llegaron los octavos y los duelos de alto nivel que dan valor a la segunda estrella. Portugal (0-1), Bélgica (2-1) y, sobre todo, Francia (0-2); el gran partido de España en el Mundial y el más completo de esta generación en unas semifinales ante un rival que llegaba con el cartel de apisonadora ofensiva.
España dominó a Francia de principio a fin y la limitó por completo para clasificarse a una final en la que esperaba la vigente campeona. La última canción para un baile que se convirtió en inolvidable.
España impuso su plan. Balón y contener al rival, pero le costó imponerse, como en eliminatorias previas desde octavos, a excepción de Francia.
Poco a poco fue madurando el encuentro mientras los nervios crecían… en las piernas y la cabeza de los argentinos, que se emplearon con mayor dureza mientras resistían en campo rival. Tanta dureza que Enzo Fernández acabó expulsado en el tiempo añadido de la segunda parte.
Cucurella pedía cabeza y calma. El jugador con más energía de la selección española sabía que el partido pasaba por mantener el plan, y tuvieron que hacerlo durante más tiempo de lo esperado.
Tanto que el partido llegó a la prórroga. Y solo Ferran Torres evitó los penaltis. Un final de película para el ‘7’ de España, tras un Mundial que arrancó con críticas por sus fallos. Luis de la Fuente siguió creyendo en él y este fue el héroe de la selección española para ser campeona del mundo por segunda vez en su historia.
De nuevo, con un gol en la prórroga, como Andrés Iniesta en Sudáfrica 2010, la costumbre de sufrir para una generación que consiguió que sus nombres permanezcan siempre en la memoria del fútbol español.
