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La Fosa Mesoamericana: el motor tectónico detrás de los sismos en Guatemala

29 de julio de 2026
La Fosa Mesoamericana: el motor tectónico detrás de los sismos en Guatemala
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Tras el sismo de magnitud 7.4 registrado el pasado 17 de julio de 2026, los reportes diarios del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) señalan con insistencia una misma zona como epicentro recurrente de cientos de réplicas y temblores: la Fosa Mesoamericana.

​Pero, ¿qué es exactamente este accidente geográfico marino y por qué es el origen de gran parte de la actividad sísmica del país?

​¿Qué es la Fosa Mesoamericana?

​La Fosa Mesoamericana (también conocida como fosa de América Central) es una hendidura submarina profunda en el fondo del océano Pacífico. Se extiende a lo largo de más de 2,700 kilómetros desde el centro de México hasta Costa Rica, corriendo de forma paralela a la costa pacífica centroamericana.

​Geológicamente, marca la línea exacta donde entran en colisión dos grandes fragmentos de la corteza terrestre: la Placa de Cocos y la Placa del Caribe.

​El proceso de subducción: ¿Cómo funciona?

​En la zona de la fosa ocurre un fenómeno geofísico denominado subducción.

  • El choque de placas: La Placa de Cocos (oceánica y más densa) avanza de forma continua empujando hacia el noreste y deslizándose por debajo de la Placa del Caribe (continental y más liviana).
  • Acumulación de energía: A medida que la Placa de Cocos se hunde en el manto terrestre bajo la corteza guatemalteca, la fricción entre ambas masas rocosas impide un movimiento fluido, acumulando enormes cantidades de tensión.
  • Liberación sísmica: Cuando la resistencia de la roca finalmente cede, la energía se libera bruscamente en forma de ondas sísmicas. Este rompimiento o deslizamiento repentino es lo que percibimos en la superficie como un temblor o terremoto.

​Relación con la reciente racha de temblores

​El fuerte sismo de magnitud 7.4 del 17 de julio tuvo su origen justamente en esta zona de interacción en el Pacífico. Un evento de tal magnitud altera el equilibrio de fuerzas acumuladas en las fallas de la Fosa Mesoamericana, desencadenando una secuencia de réplicas o un enjambre sísmico.

​En los días posteriores al evento principal, la red de monitoreo del Insivumeh ha contabilizado cientos de movimientos telúricos menores. Aunque la inmensa mayoría resultan imperceptibles para los ciudadanos, sus epicentros se trazan sobre la línea de la fosa, demostrando que el proceso de reacomodo de las placas tectónicas continúa activo.

​Un elemento clave en el perfil de riesgo de Guatemala

​Además de ser el motor de la sismicidad en la franja costera y sur del país, la subducción en la Fosa Mesoamericana alimenta el vulcanismo de la cadena volcánica guatemalteca. La fusión de las rocas sumergidas genera el magma que eventualmente asciende a colosos como los volcanes de Fuego, Pacaya y Santiaguito.

Al ser la Fosa Mesoamericana una estructura geológica permanente, Guatemala se mantendrá como un país de alta sismicidad, por lo que ​las autoridades de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) e Insivumeh han reiterado el llamado a la población a mantener la calma y conocer las rutas de evacuación.