Iglesia y activistas denuncian el «calvario» de las deportaciones en el centro capitalino.

Organizaciones defensoras de derechos humanos e instituciones eclesiásticas realizaron este viernes en el centro de la capital guatemalteca el «Viacrucis del Migrante 2026», una actividad simbólica para visibilizar el calvario que enfrentan las personas desplazadas, refugiadas y retornadas a un país que no les garantiza seguridad ni oportunidades.
Bajo el lema ‘Migrantes, misioneros de esperanza’, la Pastoral de Movilidad Humana y la Red Franciscana, entre otros colectivos, denunciaron el aumento de deportaciones bajo condiciones que vulneran la dignidad humana.
La actividad, que se celebra anualmente en el marco de la Cuaresma -tiempo de preparación para la Semana Santa-, busca sensibilizar sobre la «cruz» que cargan quienes huyen de la violencia y la pobreza.
Nery Rodenas, director de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala, señaló la urgencia de generar cambios estructurales para evitar la migración forzada.
“Nadie tiene por qué estarse retirando del país donde nació. Pero también migrar es un derecho, no es un crimen; por lo tanto, para nosotros es muy importante que se pueda generar esa conciencia y ese tipo de actividades donde, a través de diversos pasos, se recuerda la vida y la pasión de Jesucristo, pero sobre todo cómo eso se acerca a la realidad de un pueblo”.
Por su parte, Brenda Peralta, representante de la Red Franciscana para Migrantes, destacó el estigma que pesa sobre quienes son deportados.
“Hay mucho donde se dice que los que regresan o los que retornan son fracasados, no son bien recibidos en sus comunidades, ya no aportan económicamente, por lo tanto se les resta valor. Otros que han dejado de conectarse con su familia por muchos años y al volver aquí no tienen a dónde volver realmente”.
En el marco del acto, las organizaciones demandaron al Estado guatemalteco políticas públicas de reinserción y el cese de discursos xenófobos que alimentan la exclusión.