¡Ganó Suchi! Los Venados rompen la mala racha tras seis jornadas

Un zapatazo memorable en el tiempo añadido cambió por completo la historia en el Estadio Carlos Salazar Hijo. Transcurría el minuto 90+3 cuando Carlos Artola tomó la esférica, enganchó hacia el centro y sacó un derechazo que desató la euforia mazateca. El atacante ya había avisado con un tiro al travesaño momentos antes, pero en la segunda no perdonó y firmó el 3-2 definitivo.
El golazo significó un respiro de oro para los venados, quienes acumulaban cinco jornadas sin ganar en su regreso a la máxima categoría. A pesar del triunfo en la sexta fecha, Suchitepéquez sigue en el fondo de la tabla con cuatro puntos, pero recobra la moral. Cobán Imperial se queda con las mismas cuatro unidades en la undécima casilla por diferencia de goles, comprometiendo la continuidad del técnico Ramiro Cepeda.
La historia del partido, sin embargo, había comenzado muy cuesta arriba para la escuadra local. Cobán impuso condiciones en el arranque del juego y puso a prueba al portero debutante Julio Secaida. El dominio visitante rindió frutos al minuto 18, cuando Janderson Pereira aprovechó un centro de Uri Amaral para cerrar sin marca y marcar el 0-1.
El VAR y la reacción venada
La polémica irrumpió al minuto 25 por un zurdazo de Frank De León anulado por presunto fuera de juego. Tras revisar la acción en el FVS, el árbitro Julio Luna rectificó y convalidó el 1-1. Con el vuelo anímico a favor, Suchitepéquez le dio la vuelta al marcador al 35′ con un frentazo de Rafael Lezcano que bañó al portero Tomás Casas, tanto que también requirió revisión en el video.
El segundo tiempo se transformó en un intenso ida y vuelta cargado de faltas en ambos lados. La visita apretó el acelerador y halló la recompensa al minuto 73, cuando Brian Calabrese sacó un remate de zurda que superó a Secaida para el 2-2. Los príncipes azules coquetearon con el tercero, pero el guardameta local salvó su arco en momentos clave.
El tramo final del duelo se jugó con las emociones al límite y dos planteles volcados en busca de la victoria. En medio de la desesperación, la figura de Artola emergió en el epílogo para romper la sequía de Suchitepéquez y regalarle a la afición venada su primera gran noche del torneo.