Émilie Tronche, la creadora de ‘Samuel’ que se metió en la cabeza de un niño de 11 años

La dibujante Émilie Tronche califica de «locura inesperada» el éxito de ‘Samuel’, su serie de microcapítulos de animación sobre el despertar adolescente de un niño de 11 años, que ahora traslada a cómic con la misma sencillez gráfica del original, mientras trabaja en una segunda temporada.
«¿Por qué este éxito? Una nunca lo sabe. Tal vez porque he intentado ser lo más sincera y honesta posible, sin pensar en Samuel ni como niño ni como adulto, sin tratarlo como un bebé», desvela a EFE esta realizadora y guionista parisiense nacida en 1996, que pasó unos días por España para promocionar la adaptación a papel, bajo el título ‘El diario de Samuel’ (Salamandra Graphics).
Producida entre Francia y España, la serie consta de 21 capítulos de cuatro minutos de duración -con una versión aun más reducida de un minuto para redes sociales- que explora, en blanco y negro y con trazo mínimo, el mundo interior (y el real) de Samuel a través de lo que el lúcido preadolescente escribe en las páginas de su diario.
En este ‘coming age’ (esa transición vital convertida en un género narrativo en sí), Tronche se cuela en la intimidad de Samuel cuando baila y canta canciones de ABBA («I don’t want talk about things gone through…») en su cuarto, donde a escondidas anota que le gusta Julia ‘la alta’, con la que se sienta en el autobús del colegio, o lo bocazas que es su colega Dimitri por contárserlo a los demás.
Melancolía prejuvenil
Historias breves narradas con tono de melancolía prejuvenil, que saltan de un lugar a otro, como la mente del protagonista, que igual se interroga sobre lo raro que es ¿el amor?, los temores del hacerse mayor o la importancia de la amistad, un vaivén emocional que encaja a la perfección con la estructura breve de la serie.
«Cuando empecé me salió en formato corto, no fue premeditado: un niño que cuenta algo de su día a día, que pasa de un tema a otro, sin más. No escribía pensando en las reglas de las redes sociales. Fueron los productores quienes vieron que se podía hacer algo para TikTok. Eso sí me costó un poco, me parecía raro. Pero me gustó hacerlo», comenta.
La historia está ambientada en la década del 2000 y se palpa al instante, porque los chicos y chicas no están absortos mirando fijamente las pantallas de sus ‘smartphones’, son más conscientes de todo lo que les rodea.
Para la «conversión» en libro, la creadora ha tenido que «reescribir y redibujar muchísimas cosas», dibujos a página entera, porque no es un cómic al uso, ya que casi no utiliza la estructura tradicional de viñetas.
«En un cómic el ritmo cambia, es una cosa completamente distinta, no puedes hacer simplemente capturas de pantalla de la serie y meterlas en un libro, obliga a un replanteamiento, a repensar la historia», indica la creadora.
Los recuerdos de la autora
Para recrear ese momento de mutación, cerca de la adolescencia, mágico y terrorífico a la vez, Tronche tiró de sus recuerdos -«yo no escribía un diario»- y habló con sus padres y sus hermanas, y de todo ello, sorprendentemente, salió un niño.
«Me siento muy cerca de él, se me olvida que es un niño (…). Me gusta este misterio, es otra persona, no soy yo, si hubiera sido una niña sería demasiado yo, estaría demasiado cerca de mí», argumenta la dibujante.
Tronche, que tiene entre manos otra novela gráfica y está escribiendo los guiones de la segunda temporada de ‘Samuel’, que se verá en 2028, defiende su trabajo manual, físico, frente al intrusismo tecnológico de la inteligencia artificial.
«Me gusta compartir en las redes cómo dibujo, cómo hago los ‘storyboards’, me grabo para mostrar toda la parte humana que hay detrás del dibujo. Si esto puede sensibilizar a lectores y espectadores, mucho mejor», apunta.