«De este barco nadie se baja»: Xelajú apela a la épica para la final de vuelta

En el fútbol existen ventajas que parecen definitivas, pero en Quetzaltenango la palabra «imposible» no forma parte del vocabulario. Tras el doloroso revés de 4-1 sufrido el pasado fin de semana en el Estadio El Trébol frente a Municipal, el Club Xelajú MC ha cerrado filas y, lejos de capitular, ha lanzado un enérgico mensaje de unidad y resistencia que ya retumba en cada rincón de la ciudad altense: la fe sigue intacta.
Bajo la consigna «De este barco nadie se baja» y el contundente hashtag #ElejimosCreer, la institución superchiva inundó sus plataformas oficiales con un llamado directo al corazón de su parcialidad. El mensaje busca transformar la frustración del primer asalto en el combustible necesario para encarar una de las semanas más cruciales de su historia reciente, de cara a la final de vuelta que se disputará el próximo sábado 23 de mayo a las 20:00 horas.
El llamado a la mística altense
Para el club quetzalteco, el factor mental y el arraigo identitario serán las armas principales para contrarrestar la pesada losa del marcador global.
«Es momento de creer. Si algo define a Xelajú MC y a nuestra afición… es levantarse, es luchar y es hacerlo juntos. La revancha es en casa. Con nuestra gente. Con nuestro orgullo. Juntos podemos lograrlo», dictaba el emotivo manifiesto emitido por el club.
La estrategia de comunicación del equipo no es una simple postura de compromiso; es una apelación directa a la historia de un recinto, el Estadio Mario Camposeco, que se ha caracterizado a lo largo de las décadas por albergar noches de auténtica épica y remontadas memorables. La dirigencia y el plantel saben que, para forzar los tiempos extras, necesitan imponerse por una diferencia de tres anotaciones (3-0), mientras que un margen de cuatro goles les otorgaría la ansiada corona de forma directa.
Una afición que responde al grito de guerra
La respuesta del entorno superchivo no se ha hecho esperar. Las principales agrupaciones de aficionados y las redes sociales se han convertido en un hervidero de optimismo de cara al sábado. Lejos de los reproches, el ambiente que se respira en la «Cuna de la Cultura» es de un apoyo incondicional, preparando un recibimiento que promete ser histórico y un estadio que lucirá sus mejores galas para presionar al rival desde el pitazo inicial.
El reto táctico y físico para el cuerpo técnico encabezado por Roberto Hernández será mayúsculo durante la semana: corregir las falencias defensivas mostradas en la capital y diseñar un plan de juego vertiginoso pero inteligente, que permita vulnerar la zaga escarlata sin quedar desprotegidos atrás. Sin embargo, el primer gol ya se empezó a jugar fuera de la cancha, inyectando una dosis de pundonor y mística a un grupo de futbolistas que buscará firmar una página dorada en los libros del balompié nacional.
La mesa está servida para noventa minutos de alta tensión. Xelajú MC ya dio el primer paso: decretar que la batalla no ha terminado y que, ante la adversidad, Quetzaltenango siempre elige creer.